
La búsqueda de la rebanada perfecta
En 2024, Day comenzó a buscar rebanadoras de pan para instalar en los seis locales. Una con velocidad para cubrir la mayor capacidad y el resto más flexibles, capaces de cortar diferentes tipos de pan en distintos grosores, pero con menor volumen. Además, las máquinas debían mantener la calidad del pan de El Pan de la Chola. “Me preocupaba la calidad de las cortadoras tradicionales. Por eso fui a la feria iba en Múnich para conocer el mercado”, comentó Day.
También consultó a colegas de la panadería artesanal a nivel global. Uno de sus contactos era una reconocida panadería en Australia, que había probado muchas rebanadoras, pero solo podía recomendar la TREIF PRIMUS 500. "Me dijo que era una máquina muy sólida, un caballo de batalla con gran calidad.” Confiando en su contacto, Day se acercó a JBT Marel. Así nació una asociación. Jonathan Day y Mariusz Kriegbaum, Key Account Manager de JBT Marel, trabajaron juntos para encontrar las rebanadoras TREIF que respondieran a las necesidades actuales de El Pan de la Chola y prepararan el camino para un futuro exitoso.